Había pensado titular este post con un tópico a lo “pandereta y charanga”, probablemente me hubiera quedado con estas dos referencias a lo autóctono, a lo que parece que mejor sabemos transmitir a todo el mundo, pero –obviamente– he preferido quedarme con la rubia. Luego lo explico porque prefiero empezar por el principio.

Empieza así: viajar con el pasaporte español es, casi siempre, sinónimo de ser considerados, allá donde vayamos, bailadores de flamenco en potencia o bullfighters, lo cual implica que nos ven corriendo delante de los toros (eso si no los toreamos directamente) al tiempo que vamos por los rincones cantando saetas. Y parece que tenemos que estar contentos con esto. Pues yo no.

Porque no me gusta el flamenco, tampoco las sardanas –todo sea dicho–, porque no soporto el cante jondo ni nada que tenga que ver con ir soltando gritos a modo de “uy que bien que canto y qué emoción pongo en las letras, aaaayyyyoooo”, porque estoy encantando con la prohibición de las corridas de toros en Catalunya (un motivo más por el que me siento orgulloso de ser catalán), porque no me van a ver con pañuelo rojo y camiseta blanca corriendo delante de los astados rezumando adrenalina al tiempo que esquivo una embestida -para eso, prefiero tirarme en paracaídas, mira-. No. Nada de esto. Y me preocupa que sea lo que vendemos de puertas afuera. Que si viene Tom Cruise a rodar una peli a España (una o dos, es igual), nos dejemos poner, por todas partes, corridas de toros, faralaes y que los oriundos hablen un idioma más parecido al mejicano que al español. Que si viene Woody Allen a hacer una postal de Barcelona, aparezca un  guitarrista en mano en un parque de la ciudad con aspecto flamenquero. Y, menos aún, que nos parezca fantástico que todas las tiendas de souvenirs se harten de vender a los extranjeros esos recuerdos en forma de muñequita gitana con vestido flamenco y brazos en alto, pelo rizado y peca en la mejilla, o el toro de Osborne, por no decir el que representa al pobre animal banderilleado, o el sombrero mejicano, entre tantos otros.

¿Alguna vez hemos reflexionado sobre qué imagen tenemos de nuestros países vecinos? ¿Qué tópicos conocemos de los franceses? ¿De los alemanes? ¿De los “sirs” ingleses con la taza de té siempre en la mano? Ellos cuidan su imagen y promueven lo que les hace respetables. Incluso los italianos trabajan en abandonar los tópicos que les han perseguido siempre… y nosotros, ¿de verdad queremos seguir formando parte de la historia cómo ese país que siempre lleva unas castañuelas en la mano?

El problema, pero –ahora enlazo con el titulo, gracias por la paciencia- es que para borrar esa imagen deberíamos conseguir cambiar cosas como que todo un país se pare cada vez que la ambición rubia española y sus historias sobre el torero, la mujer del torero, el padre del torero, los hijos del torero, los animales del torero y la madre que los trajo al mundo a todos, se emitan en prime time y sean líderes de audiencia. Lo que dice la rubia va a misa en este país. Y mientras sea así, seguiremos paseando la pandereta y la charanga por el mundo… o eso, o nos vamos independizando de esa imagen y de lo que conlleva.

¿Quién quiere ser el conversor de este Belén?

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¿Os imagináis qué pasaría si tuviéramos la oportunidad de conocer nuestro destino? No me refiero a esas historias sobre cartas que van y vienen, a las notas ocultas en las galletas de los restaurantes orientales, ni a videntes que predicen el supuesto futuro en un fantástico ejercicio de imaginación colectiva. No. Me refiero a conocerlo de verdad. A saber qué nos deparará mañana el día, o incluso hoy mismo, esta tarde, dentro de unas horas. Y, más aún, el año que viene, dentro de cinco, diez, el día en que todo se acabe o vuelva a comenzar.

Sí, es un argumento repetido y reiterado hasta la saciedad en centenares de películas, de mejor o peor reputación, a lo largo de los últimos años. Pero, insisto, ¿os lo imagináis?

La vida está llena de elecciones. Cada elección te lleva a desestimar una opción. Cada opción desestimada generaría cientos de alternativas. Cada una de esas alternativas nunca verá la luz. O al menos eso es lo que debemos suponer. ¿No sería una locura conocer todas las opciones?

No me gusta predecir, ni tampoco procrastinar, no soy capaz de lo primero y lo segundo me parece una pérdida de tiempo. Me conformo con inventar, imaginar y crear alternativas, mejores o peores, a lo que resulta evidente que es el día a día. Sin embargo, si tuviera ese don, si pudiera saber qué va a pasar un minuto antes de que sucediera, me pregunto si sería capaz de utilizarlo para algo mejor de lo que se suele presuponer. Y, cuando me dicen aquello de lo infrautilizado que está el cerebro pienso que ha de ser posible. Todo es posible. ¿Por qué no puede ser posible?

Hace años, muchos años ya –es que empiezo a tener una edad…– escribí uno de mis primeros relatos. Es, sin duda, uno de los que más me ha gustado desde siempre. No gira exactamente entorno a este tema, pero sí tiene algo que ver con lo siguiente. Cuando uno dice, insinúa, que tiene una habilidad especial, del tipo que sea, nuestra sociedad inmediatamente le emborracha a base de sustancias químicas para aplacar su locura. Al final, lo normal es lo único bueno. Lo normal es lo que se supone que somos nosotros. Y lo anormal es lo que debe ser aplacado. Y aquí sí que me atrevo a predecir el futuro, da miedo pensar en lo que pueden llegar a controlarnos a base de aplacar por razones de salud mental… ¿no creéis?

Pero bueno, al final, todo se reduce a algo tan sencillo, tan poco comprometido, como disfrutar del instante. Del momento. Y este momento se merece algo dulce y bueno. Me apunto a un absolutamente recomendable pastel artesanal… ¿verdad Adriana?

Por cierto, si queréis leer el relato del que hablaba antes, os invito a hacerlo aquí: nodeberianpecar.wordpress.com... iré colgando más, así que -si os gusta- no lo perdáis de vista ^^

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Ni dos semanas, quedan, para que de inicio un experimento sociológico sin igual en España. Recordando aquellas palabras con las que nació lo que fue el embrión de los Reality que llenan nuestro día a día, hoy llega a El Enigma de Adriana una propuesta que guarda cierta similitud con aquella, una similitud que se argumenta en el fondo, pero que difiere profundamente en la forma y en el contexto. Vayamos por partes…

Ocho participantes, ocho, se encerraran durante tres días, los próximos 11, 12 y 13 de junio en un céntrico ático de Barcelona con la intención de dar a conocer al “mundo exterior” sus vivencias y peripecias durante las horas que dure el show. Para los más habituados al formato, cabe indicar que incluso existirá el ya usual confesionario, así los inquilinos del lugar podrán explicar  y compartir  sus sensaciones y pensamientos.

Hasta aquí, salvo por la duración del proyecto, no se perciben grandes diferencias con otros formatos más o menos habituales, pero similares al de esta propuesta. Sin embargo existe, y es clara: “Show Me The Blogger premia el talento”. Con esta premisa nace un nuevo reallity, organizado por Visit all the World y la agencia BTTW, que apostará por dar la palabra –y los medios técnicos necesarios–  a ocho bloggers que deberán dedicar todo ese fin de semana a servirse de las redes sociales para comunicar cada momento en tiempo real, valiéndose de blogs, Twitter y otras herramientas a su disposición. Atractivo plan, ¿verdad?

Por supuesto, todo concurso ha de tener un vencedor. En este caso, se premiará al mejor blogger y a sus seguidores más fieles. Para el ganador, Visit all the wold ha preparado una estancia gratuita en uno de sus establecimientos así como descuentos en los mismos, que el que se lleve el premio podrá ofrecer a sus seguidores. Por supuesto, se recompensará la fidelidad de los internautas que sigan el show en tiempo real.

Sí, es un Reality… pero esta vez, los protagonistas tendrán la oportunidad de demostrar que su talento prevalece sobre cualquier otra cualidad –o no– de las que estamos acostumbrados a descubrir en cualquier sesión de sobremesa… ¿será así?

¿Que me dices, Adriana… nos apuntamos? ^^

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Lo siento, Adriana… tengo el blog algo olvidado.

Supongo que es un efecto lógico de la drástica reducción de tiempo libre que nos acecha a todos, más aún cuando la actualidad manda – sobretodo si se trabaja en lo que trabajo –, y estas últimas semanas manda más que nunca. Aún así, lo cierto es que muchas veces he sentido la necesidad de recuperar la voz de Adriana para expresar mis pensamientos entorno a todo lo que está sucediendo día tras día en nuestro entorno. Hoy lo hago – por fin –.

Permitidme que empiece este post con una anécdota personal. Pronto, muy pronto, hará seis años de mi entrada en Caixa Sabadell. Recuerdo con especial cariño todo el proceso de selección que me llevó a formar parte de esta entidad que – como saben todos los que me conocen – significa mucho para mí. Pero hay algo que no se me borra de la mente: una pregunta del último test que pasé antes de la entrevista personal. De hecho, recuerdo la mayoría de las preguntas de los diferentes cuestionarios (ya conocéis mi habilidad para conservar detalles en mi memoria), pero ésa en concreto tiene un significado muy especial. Era un punto abierto, sin opciones, que me invitaba a reflexionar sobre con qué tres personajes me identificaba más, en aquel momento. La respuesta (argumentada) no sé si sorprenderá o no, pero fue:

  • André Agassi, por su capacidad de superación, su esfuerzo por seguir arriba, su lucha personal, su tesón y su coraje (hoy, a pesar de todo lo que se sabe sobre él, seguiría escribiendo lo mismo… y con más razón).
  • El Príncipe Felipe (aquí sí que más de uno se va a sorprender), porque tiene la oportunidad de cambiar la historia, porque su valentía puede ser beneficiosa para todos (me equivoqué, nadie cambia nada. Eso es algo que ya he aprendido).
  • Mi padre, porque siempre lucha, porque siempre se entrega, porque nunca deja de ayudar, porque nunca pierde la ilusión por seguir avanzando, pero sobretodo, porque no deja de demostrarme que con esfuerzo todo se puede conseguir.

Vale, diréis “¿qué tiene que ver esto con las palomitas?”. Tiempo al tiempo.

Si hubiese tenido que responder esta misma pregunta hace tres años, probablemente habría incluido otros nombres, tal vez – incluso – siendo valiente hubiese escrito el de algún mandatario que tenía la oportunidad de mejorar el mundo (oportunidad fallida). El año pasado hubiera escrito Obama, sí, ¿por qué no? Y ahora estaría convencido de que me habría equivocado. Pero nunca, nunca, hubiese mencionado en ese listado a Zapatero o a cualquiera de sus compañeros en el gobierno.

El presidente es la palomita de maíz. Los ministros son las demás, las que hacen el plural, las que siempre quedan al fondo del cartón, impregnadas y pastosas. Cuando escribo esto lo hago pensando, especialmente,  en un par de carteras muy concretas, pero ninguna se salva. ¿Por qué? Porque aparentan ser duros, pero cuando se ven sometidos a presión, cuando esa presión les abrasa, sencillamente explotan y se convierten en seres simples, básicos, incoloros e insípidos. Sí, se les puede echar sal, mantequilla, azúcar o lo que queráis… y, de hecho, eso es lo que hacen: modifican leyes, aprueban, proponen, pero sólo es aderezo, después se vienen atrás y lo único que queda es la misma esencia, blanca, inocente, soporífera.

Dicen que nos ampliaran la edad de jubilación hasta los 67 y se olvidan que la solución pasa por incentivar el empleo ahora – a saber qué pasará dentro de 37 años, a mi me preocupa el presente – pero el “ahora” es un misterio que no saben descifrar, lamentablemente. Dicen que habrá que introducir leyes nuevas para internet – y se olvidan que internet ya se rige por sus propias leyes, y es imposible cercar este mundo, por más que lo intenten – en vez de centrar sus esfuerzos en convertir España en un país puntero en I+D. Se olvidan de subvenciones, se olvidan de proteger al ciudadano, cada vez nos someten a más multas, a más leyes, a más restricciones e imposiciones, reparten para después recuperar (lo de los 400€ de Zapatero es una vergüenza). Al final, incluso, han convertido en válida la premisa incorrecta que dice que todos somos culpables, hasta que no se demuestre lo contrario (digan lo que digan). Pero, en cambio, no veo que se esté haciendo nada – real – para evitar los casos de corrupción, ni tampoco para esclarecer las fuentes de financiación de los partidos políticos; nos engañan organizando cumbres cuyo coste económico y ambiental superan lo permisible, nos toman por ingenuos intentando hacernos creer que ahora que “mandamos” en Europa lideraremos la salida de la recesión comunitaria… cuando nuestro gobierno es incapaz de poner en práctica sistemas que, de verdad, construyan el futuro de España.

Voy a reflexionar en voz alta: ¿Servirá de algo alargar la jubilación? ¿Sirve de algo la ley de economía sostenible? ¿Cómo saldrá España de la crisis? ¿Se está invirtiendo en I+D? ¿Se están creando puestos de trabajo?… ¿o, sencillamente, estamos esperando a que todo vuelva a su cauce? A veces tengo la sensación que ya no pueden más, y que saben que después de toda tormenta, siempre hay ese ratito de calma en la que el río vuelve a fluir naturalmente. Quizás desean que cuando eso pase, el tan temido tocho vuelva a permitir crecer al país, volvamos a la especulación cómo herramienta de financiación, porque no veo que se esté construyendo un futuro alternativo… tan sólo vamos dando palos de ciego, y seguimos a la deriva.

Con mi voz, no con ninguna otra, sigo pidiendo un cambio político que nos permita salir del pozo… en Catalunya tendremos pronto esa oportunidad. En nuestras manos está el futuro, no sólo económico, sino también social.

Reconozco que me había jurado a mi mismo que no iba a escribir – y, ni mucho menos, a publicar- este post. Pero al final he caído. Lo cierto es que intentar resumir años, más aún si el año es tan complejo como este que cerramos, no es algo que me motive especialmente. Entonces, ¿por qué lo hago? Buena pregunta –gracias a mí mismo por hacérmela-. Pues lo hago porque hay ocasiones en las que uno se ve movido por impulsos y, aunque no siempre es conveniente escucharlos, hay momentos en la vida en que va bien dejar que sean ellos los que vayan apretando las teclas. Así que, vamos a ello…

Permitidme que, para hacerlo, me valga de 15 momentos o personajes que han hecho de este año el que ha sido.

  1. El 150 aniversario de Caixa Sabadell, porque nadie se va a sorprender a estas alturas si explico que ha sido -y será siempre, ¿ya para qué engañarnos?- uno de los hitos de mi carrera profesional, especialmente por las personas con las que lo he compartido y porque lo que he aprendido y lo que he crecido organizando y sufriendo esta celebración no se puede escribir. Quizás todavía está demasiado reciente, pero algún día los que hemos vivido en primera persona, para lo bueno y lo malo, este momento histórico (y con el baile de fusiones, creo que nadie más va a llegar, ya, a esa cifra en muchos años), seremos capaces de valorar lo que conseguimos.
  2. Obama… vale, sí, es típico y casi va a ser tópico en cualquier resumen del año… pero yo no voy a ser complaciente. No es mi estilo. Obama no me decepciona, no podría, porque, aunque en algún momento llegué a creer en él casi como un colegial emocionado al contemplar por primera vez a un político sin saber de qué pasta se van haciendo todos, al final sé que va a tener que doblegarse a los poderes fácticos a los que cada uno de nosotros está sometido. Sin embargo, quiero pensar que dejará un buen legado para generaciones futuras, llamémosle buenas intenciones, o un sincero esfuerzo por ser mejor. Eso, de por sí sólo, es un buen principio. Aunque no deja de ser un principio.
  3. Ligo el personaje anterior al Nobel de la Paz, porque debo decir que me ha parecido uno de los momentos más absurdos de nuestra historia moderna… ¿de verdad es el hombre que más ha hecho por la paz en el mundo en este 2009? ¿Y los cooperantes, los misioneros, las oenegés, los voluntarios…? Nos decepcionamos a nosotros mismos con decisiones como esta, nos etiquetamos como seres de miras muy poco amplias.
  4. No he podido votar en ningún referéndum por la independencia de Catalunya, pero hubiera votado . Hubiera sido un para conservar e incrementar la dignidad de mi país, porque siento la necesidad que se reconozca a la nación catalana, porque me siento catalán. Sin embargo, queda un largo camino, y el camino ha de pasar –necesariamente, por favor- por un imperioso cambio a nivel político. Y no solo me refiero a los que mandan ahora, también a los que quieren llegar a mandar algún día. Es necesaria una fuerza que aglutine, una y facilite una voz potente al nacionalismo catalán. Ojalá este blog -en castellano, sí- consiga que todos los que me leen y vivan o no en Catalunya nos entiendan y comprendan que no hay un sentimiento de odio en el nacionalismo, sino de pertenencia, una percepción histórica de quien somos, de quien deseamos ser. Eso es la famosa “dignidad”. No sé por qué razón seguimos empeñados en enfrentarnos los de aquí con los de allí…
  5. Hablaba de alternativas… y eso es algo que no es, ni será, ni va a ser nunca Reagrupament, porque por más que Carretero lo quiera hacer bien, no deja de ser una escisión, y como escisión resta, no suma, como escisión resta, y si resta quiere decir que seguimos dividiendo, y recuerdo que un sabio dijo un día “divide y vencerás”. La lástima es que no necesitamos que nos dividan desde España… nos dividimos solitos.
  6. Permitidme que saque pecho por las seis copas, por ese Barcelonismo que también es más que un sentimiento, y no sólo porque sea uno de los momentos más grandes de esta religión que es el Barça, sino por todo lo que representa: el éxito de una cantera, de una forma de entender el deporte, de un perfil humano muy concreto, de una apuesta por los de aquí… en un mundo que tan sólo entiende de billetes, eso es algo que debe ser destacado.
  7. Josep Guardiola era un personaje al que cuando crecía todos los niños de mi generación imitábamos en los patios futboleros de las escuelas: cabeza en alto, la pelota controlada y siempre buscando el mejor pase. Lo que jamás imaginamos fue que esa cabeza que llevaba en alto fuese la mente más clarividente de la historia del futbol. Lo que ha hecho este hombre es increíble, algún día se le verá como el reinventor del futbol, al nivel de muy pocos… quizás de aquella naranja mecánica, quizás de aquel futbol total… muy por encima de supuestos genios sobrevaluados como Cruyff.
  8. Y si uno ha demostrado ser un señor y el mejor entre los profesionales, otro se ha vuelto a comportar como un ser déspota, ególatra y endiosado. Por supuesto hablo de Joan Laporta, un hombre que llegó como una alternativa, como aire fresco pero que ha acabado siendo una bruma muy viciada. Sí, ha tenido la suerte –o quizás la habilidad, ves a saber- de rodearse de profesionales que le han salvado la papeleta en más de una y dos ocasiones, pero el de ahora es una caricatura del Jan que prometió –por cierto, lo que son las cosas, ¿no?- a Beckham. Lo peor han sido sus devaneos políticos y las bravuconadas que ha dejado ir en demasiadas ocasiones –cual niño del exorcista, él, puesto que no se reconoce cuando se ve en las imágenes, en fin-. Vamos a tener Laportismo hasta en la sopa. Lamentable futuro político nos espera si es él el representante del cambio Reagrupado.
  9. Charlotte Roche – ya sé que ahora mismo muchos os habéis quedado igual, pero leer las próximas líneas y lo entenderéis-. Roche es la autora de Zonas Húmedas (Ed. Anagrama). Probablemente la novela que más me ha impactado en este 2009. En un primer análisis hubiese dicho que la culpa era de su uso escatológico del cuerpo humano de la mujer, tal vez por lo íntimo y descarnado de sus revelaciones, pero eso fue antes de descubrir la forma en la que atrapa esa lectura tan simple y básica, como bucea en las más puras e intensas emociones del lector llevándolo de la repulsa a una atracción casi enfermiza, por seguir leyendo. No es la típica historia agradable para recomendar, pero lo voy a hacer: un must para 2010.
  10. La conferencia del clima de Copenhagen ha sido, sin lugar a dudas, la falsa más absoluta, monumental, penosa y barriobajera de la historia moderna en lo que hace referencia a conciencia ecológica de nuestros países desarrollados –alguien debería explicar, calcular, y argumentar el coste en CO2 de esa cimera para que se nos cayera a todos la cara de vergüenza por esos dirigentes que tenemos-.  Ha sido tan patética esa falta de habilidad para sacar adelante un pacto por el clima que, sinceramente, creo que todos esos representantes del pueblo deberían estar representándose a ellos mismos en el sofá de sus casas, mirando el tiempo pasar por la ventana y bien lejos de la vida política, por ineptos, egoístas o, sencillamente, especuladores.
  11. Las cruces, los velos, las mezquitas, las iglesias, la educación… ¿qué nos pasa? ¿Acaso nos olvidamos que mantener nuestra identidad es tan importante como saber adoptar y acoger en nuestros brazos nuevas culturas? Tengo la sensación que queremos ser tan políticamente correctos que nos vamos a perder por el camino. Lo de cambiar el nombre de las celebraciones navideñas, de semana santa, proponer eliminar festivos porque sean de origen religioso me parece una simpleza y una bastedad tan sólo al alcance de mentes tan básicas como la de quienes dicen que mandan.
  12. El gobierno español de Zapatero, Chacón, Sinde, o Salgado –uf, Salgado, uf- ha demostrado ser el peor en legislaturas. Lo siento. Es mi opinión y sé que muchos no la compartirán, pero no ha sabido resolver ninguna de las crisis a las que se ha enfrentado o lo ha hecho de forma chapucera, demostrando desunión, criticándose unos a otros y siendo lentos e ineficientes. Esto se aplica también para el Tripartit. Lo peor del asunto es que tenemos los políticos que merecemos. De lo contrario la mayoría no los estaría votando legislatura a legislatura. Pido un cambio.
  13. No me quiero dejar en un rincón a la crisis, aunque lo haré vía minicomentario: vino, vio y venció por culpa de la inutilidad de los que la debieron gestionar. Y ahora tocará arrastrar años este lastre. Sin embargo, saldremos adelante, luchando pero adelante.
  14. El eterno Estatut… sólo puedo decir que otra decepción por parte de la justicia serían demasiadas decepciones juntas. ¿Confiamos en la cordura de los magistrados?
  15. La corrupción. Lo de Millet, lo de Santa Coloma, lo de las Baleares, lo de Valencia, lo de… la justicia española tiene trabajo por delante, porque tengo la sensación que queda mucho por limpiar… de hecho, queda tanto por limpiar que a veces pienso que sería más fácil comenzar de cero. Aunque para empezar de cero se necesitaría dinero, y si se necesito dinero… eterno dilema, ¿verdad?

Largo. Me ha quedado largo -me disculpo, pero se trataba de 365 días….  -. Así se ha configurado este año, un año en el que yo mismo he pasado por estados de ánimo y momentos totalmente contradictorios, pero que ha acabado llenándome de una felicidad y de un sentimiento de plenitud que creía imposible volver a sentir. Así, con esta paz de espíritu, cierro un 2009 que me permitió volver a ver publicado un libro con mi nombre en la portada, y abro un 2010 que me llevará directo a otro sueño, la segunda parte en la historia de mi Adriana Angelis… El año de los Mosquitos da paso al año de La Inocencia… un año para la esperanza, repleto de nuevos y emocionantes proyectos…

Bienvenido sea…

-no, en este post no hay enlaces… es un post ególatra… qué cosas :P -

Yo me voy a querer subir en un taxi rosa. No lo puedo evitar, es una pequeña ilusión que tengo. Quiero que me lleven a dar una vuelta, en esa dulce idea que ha tenido la radioemisora Servitaxi, por la ciudad de Barcelona. Me apetece, ¿qué le puedo hacer? Me imagino charlando afectuosamente con una mujer conductora mientras le explico mis miedos, mis ilusiones o mis historias de cuando vuelvo de fiesta y hablo de los ligues de mis amigas. No sé, lo imagino y me parece un plan redondo. Interesante. Lo curioso del caso es que no utilizo prácticamente nunca el taxi, pero estoy dispuesto a hacerlo, a romper esa norma autoimpuesta de no dejarme los ahorros del mes en viajes en negro y amarillo, para pasarme a un bonito paseo en rosa.

Sólo tengo un handicap. Nada importante, tan solo un problemilla de género que se explica en mi DNI. Porque, aunque este blog se titule –en femenino– el “Enigma de Adriana” no podré subirme en uno de esos taxis, ya que –oh, desgracia la mía– por ahí me dicen que soy un hombre y, cómo hombre –maldita mi mala suerte–, quedo automáticamente excluido del público reservado. “Sólo clientela femenina”. Pues vaya.

Creo que voy a empezar a sentirme excluido. Lo he decidido. A partir de hoy me sentiré acomplejado por mi género, por mi opción sexual e –incluso– por haber optado por una profesión tan convencional cómo la que ostento en una entidad financiera. Porque sí. Porque todo eso no mola nada. No. Ser hombre quiere decir no poderse subir en taxis fashion, ni tampoco poder hablar con una mujer sensible sobre si tal crema o tal cual da mejor para la piel mientras te lleva de paseo por Barcelona, porque ser hombre implica no poder disfrutar de gimnasios exclusivos, o de meses de baja post-paternidad (vaya), y además, ser hombre y hetero es cómo que no, hoy en día ya no, y si además no eres artista o bohemio mejor apaga y renace encarnado en florecilla del campo: ¿Para qué ser lo de siempre si se puede ser diferente? ^^

Afortunadamente en el mundo las cosas han cambiado. Todas las opciones, las diversidades, están cada día más toleradas y la convivencia va ganando camino a la segregación (aunque últimamente, ciertos auges de la ultraderecha europea deberían preocuparnos), pero lo que no entiendo es por qué los hombres nos tenemos que quedar regazados, ¿acaso estamos pagando algún tipo de penitencia absurda? Que existieron los clubes exclusivos para hombres -no los que piensan algunos ^^ me refiero a los de la clase alta británica- es cierto, todo el mundo lo sabe, que el golf nació como deporte vetado a las “ladies” también, pero eso forma parte de una historia superada, de nuestra propia evolución como humanos. Hoy en día debería existir esa igualdad por la que durante décadas, siglos, se ha luchado, una lucha que dignifica a hombres y mujeres, a heteros y gays, a los de aquí y a los de allí por igual . Y, sin embargo, ahora resultará ser que por más que lo quiera, no podré gozar de la seguridad de ese taxi. ¿No? Veremos.

Hay otros ejemplos. Por supuesto, para bien y para mal. Ejemplos en que son las mujeres las que –todavía– sufren la diferenciación, u otros colectivos, por razón de color, sexualidad, credo… sin duda, es un tema del que no se puede frivolizar, no me malentendáis, nada está más lejos de mi voluntad. Es tan sólo que me parece ridícula la iniciativa del Taxi Rosa –aquí, en Londres (con las Pink Ladies), en México o dónde sea, es igual–, discriminatoria, y sexista. Muy sexista. Casi de mal gusto…

Mi alter ego, Adriana, lanza una pregunta al viento: ¿Qué pasaría si los taxis los hacemos sólo para hombres y que no puedan entrar las mujeres, para que ellos puedan hablar de futbol, de su ligue de la otra noche, de las fotos robadas de una famosa cualquiera…? ¿Qué pasaría si en vez de taxis para mujeres hacemos taxis para católicos y prohibimos entrar a los musulmanes porque así podremos colgar cruces en las ventanillas? ¿Qué pasaría si el taxi Rosa se convierte en taxi Blanco y no aceptamos a nadie que no sea de ese mismo color?… vale, son tres preguntas, pero es que cuando Adriana y yo nos ponemos serios, nos ponemos serios, porque aunque haya problemas reales mucho más relevantes en el mundo, a veces me pregunto si no estamos haciendo bobadas demasiado grandes en nuestro entorno.

¿No creéis que es frívola e innecesaria la opción del Taxi Rosa? Estoy convencido que ninguna mujer que crea en la igualdad de condiciones entre los dos géneros lo utilizará…

Eso sí, si sale adelante, yo intentaré subirme en un Taxi Rosa –como os decía antes– por todos los medios –no descarto la peluca– , aunque solo sea para poder hablar de futbol con la taxista.

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2010 - El Enigma de Adriana, by Xavi Gassó info@elenigmadeadriana.com Suffusion WordPress theme by Sayontan Sinha