Agosto agoniza lentamente, es curiosa la forma en que pasan los últimos días de este mes, siempre con esa mezcla de nostalgia y de satisfacción. Nostalgia por las semanas que quedan atrás, por aquellas vacaciones prometidas, disfrutadas o anheladas, por las sonrisas en una terraza a pie de playa o por las miradas cómplices que se dibujan debajo de una sombrilla. Satisfacción por lo vivido, por lo cumplido, por lo disfrutado, por todo lo que quedará guardado en un rincón muy especial de ese baúl en el que vamos recopilando los instantes que nos hacen ser quien somos. Así es agosto, así es el final del mes del verano, siempre especial, siempre único.

Y este año, un 2010 que está resultando, no me lo negaréis, extraño en infinidad de asuntos de nuestro día a día, en qué estamos descubriendo que no somos un país donde abunde la panacea, si es que la hay, siquiera el que algunos creyeron que podíamos llegar a ser, en qué las cifras no acaban de cuadrar y en el que todos miramos preocupados hacia otro lado cada vez que nos explican lo que costaron y lo que costarán nuestras viviendas, el mes de agosto ha sido –as usual– nuestro pequeño reducto de paz.

Pero todo lo bueno se acaba. Incluso los oasis se dejan atrás –aunque ahora que he mencionado esta palabra me pregunto cómo vivirán estos días aquellos que viven instalados en el oasis catalán…en fin–. Quedan lejos los paisajes, las experiencias, las sensaciones… se convierten en un dulce recuerdo que pasa a formar parte de los instantes que nos permiten afrontar lo que está por venir. ¿Y qué está por venir? Cómo respuesta un tópico: el nuevo curso… ¡menudo curso!

En Catalunya nos esperan las elecciones más interesantes de los últimos años. Con el desgaste de imagen, recursos y soluciones, ofrecido por el tripartit, nos encaminamos hacia una nueva forma de hacer política y, por lo tanto, de gobernar el país. ¡Ojo! Queda por cuantificar el peso, final, que tendrá el voto independentista ahora que Laporta ha saltado a la palestra, y que los de Carretero irán, finalmente, por su lado. Será un reto para Mas y los suyos, por otra parte dudo que Puigcercós consiga sacar a ERC del estado de depresión en que parecen sumidos y espero que no se repitan errores del pasado en forma de uniones que quizás no sean las más adecuadas…

Sin embargo, las emociones fuertes no acaban aquí, ni-mucho-menos. La crisis sigue azotando a pequeñas y medianas empresas (e incluso a alguna mayor), el empleo se verá castigado con los despidos que se produzcan tras la campaña de verano, las hipotecas repuntan, aunque aseguran que el regulador va a mantener los tipos bajos hasta finales de 2011, mientras que, al otro lado del show volveremos a ver a la rubia-de-oro-española haciendo sus tours por la televisión mientras organiza un nuevo espectáculo mediático, además dejaremos que debates absurdos sean la obsesión de las portadas de los diarios y de las camarillas televisivas permitiendo que lo que realmente importa siga quedándose en un segundo plano, porque sí, porque somos así y nos gusta darle más importancia a lo líos de faldas de un cantante que a la inversión en I+D que se pueda llevar a cabo en el país.

Visto así, queda claro que salir airosos de este 2010, mirar atrás en el tiempo y ver que se consiguieron llevar a cabo algunos proyectos interesantes, será un reto mucho mayor que cualquier otro que podamos asumir. Así que, sin más dilación, me pongo a trabajar para seguir dando forma al ProyectoK, esperando que pueda  llegar a ver la luz.

Todo sin olvidarme de ti y de la segunda parte de tu historia, Adriana, ya sabes la única verdad:
Caminante son tus huellas el camino y nada más;
caminante, no hay camino se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino sino estelas en la mar…

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Esta ciudad se está apoderando de mí. Si no me voy pronto me voy a volver tan rudimentariamente sanguinario como los naturales. ¿Qué ha pasado? Docena y media de asesinatos desde que estoy aquí: Donald Willsson; Ike Bush; los cuatro italianinis y el agente de Cedar Hill; Jerry; Lew Yard; Jake el Holandés, Whalen el Negrito y Put Collings en Silver Arroz; Nick el Grandullón, que me cargué yo; el rubio que el Susurro mató aquí; Yakima el Bajito, el que entró en casa de Willsson; y ahora Noonan… Eso suma dieciséis en menos de una semana, y los que vendrán.

… Los que vendran. Hará una década, ya, de cuando destapé el tarro de las esencias de Dashiell Hammett en su Red Harvest (Cosecha Roja). Después llegaron otros títulos que pasaron a generar, en mí, una ferviente admiración por el autor de The Maltese Falcon, The Glass Key o The Thin Man, todos ellos absolutamente imprescindibles en la estantería que ha configurado mis preferencias literarias, pero sobretodo, necesarios para comprender mi propio mundo literario. Porque aunque yo, cómo escritor, no tengo nada que ver -ni trato los mismos temas, tampoco- que el maestro Hammet, lo cierto es que su acento, su visión cinematográfico de la literatura, quedó en mí. Alguien ya me lo dijo en su día.

Pero el tema, hoy, no es exactamente hacer una loanza a Hammet, en todo caso ya está hecha –y yo que me alegro, porque se lo merece- sino una reflexión de ese parágrafo con el que abría este post. Me quedo con la primera frase, “Esta ciudad se está apoderando de mí” y continúa con “si no me voy pronto me voy a volver tan rudimentariamente sanguinario como los naturales”. Este estilo, peculiar, directo, oscuro, tenso, los latigazos continuos y las sacudidas emocionales en el lector, acompañan las páginas de esta novela. Es una obra callejera y visceral que no dejaba de ser un retrato, más o menos fiel, de los Usa de aquella época. Cuidado, nos vamos a finales de los años veinte, con todo lo que eso supuso: días convulsos donde los haya, sin duda.

, la ciudad se apoderaba del personaje (Dinah Brand, Agente de la Continental), y su éxito acababa dependiendo de su propio esfuerzo, nada de fórmulas mágicas (léase entre líneas, gracias), nada de inspiraciones súbitas para resolver el caso, tan sólo esfuerzo, sudor y sacrificio. Vuelvo a esa primera frase, y formulo una pregunta: ¿no tenéis la sensación de que esta ciudad se está apoderando de vosotros? Cambiad ciudad por realidad o por mundo y veréis que lo que está pasando es dramático, aquí o allí, y sin embargo, casi ni nos damos cuenta, nos vemos como cómplices -involuntarios, o no- porque nos hemos convertido -nada más y nada menos- en naturales de una realidad que debería ser tormentosa para todos nosotros.

Vivimos en una crisis constante. Política –no quiero ni mencionar los motivos, pero para los que duden, con leer un par de diarios cada dos o tres días es suficiente-, institucional, económica, social, de valores… y de alguna forma, es algo tan tangible, tan -eso- natural que lo hemos acabado asumiendo.

80 años después, quizás nos debamos plantear si no va siendo hora de desnaturalizar según qué realidades, ¿no creéis?

Por cierto, Adriana, tal vez ya ha llegado el momento de releer al Maestro

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A mi hi ha coses que em costen de creure…

Aquesta setmana hem vist al Roldán sortint de la presó content i cofoi dient “ya soy libre, ya soy libre“, sense que ningú sàpiga on és el botí que es va embutxacar (mira, ha aconseguit el mateix que el Dioni), i la Munar s’ha escaquejat de passar les seves nits en una cel·la (que segur que no serà com la de Celda 211, segur, segur…) pagant 350.000€ de fiança amb molta -infinita – més solvència que quan jo vaig haver de pagar 105€ de multa fa unes setmanes… i tots dos, Tots Dos, són/eren càrrecs públics que guanyaven un sou pagat per nosaltres. Pagat per nosaltres. Redéu, el món és ben boig.

Quant li hem pagat a aquest parell? Quant li paguem als polítics, cada dia? Per què la societat segueix assenyalant a bancs i caixes com a grans culpables de la crisi quan els que paguem amb els nostres impostos, són els senyors polítics que no saben volen trobar la forma de fer-nos sortir de la crisi? És curiós, ens sabem els sous dels nostres governants, però sabem què més hi ha al darrera d’aquestes persones que decideixen el futur d’un país, nació, estat, comunitat, localitat…? Ho sabem? La corrupció sembla estar tan arrelada a casa nostra, que tot plegat fa una ferum insofrible de podrit.

I, la qüestió és que ho veiem amb normalitat, ens sembla el més normal del món que la Munar pagui aquests diners així, “pim-pam, dinero viene dinero va” (perdoneu-me la poca-soltada) o que en Camps -per exemple- digui que és un pobre home que nomé té una misèria en un compte corrent i es quedi tan ample (algú s’ho creu?)…

Jo el que em crec, és que tot això sí és real, que tots ells estan podrits… però manen massa per fer-hi res… oi?

Bé, us deixo amb la tercera part -i final- del relat… avui tocava tancar-ho així :) espero que el gaudiu!!

1. Encara que creguis que això no és real (3a part)

La porta es tanca. Dos nous inquilins entren a l’habitació, ell és un noi ros d’aspecte nòrdic, ella una dona petita i prima amb trets asiàtics. Tots dos somriuen. Tots dos xerren amistosament. Tots dos s’estiren al llit i es besen amb una passió que ni pot ni ha de passar inadvertida als ulls d’aquell que s’oculta darrere de la cortina.

Sí. Et jura que és real. Es gira lentament per intentar no molestar a la parella que joguineja, feliç i ignorant, al llit d’aquella habitació. Se li fa estrany viure en aquella situació però pràcticament podria dir que s’han acostumat. L’habitació passa més hores lliure que ocupada, i ell pot dedicar-se a observar, a anotar, a dibuixar, a sentir que el seu alè segueix entelant el vidre de la finestra.

I la seva dona. La seva dona s’adorm plàcidament estirada sobre la vella moqueta de color granat, oculta per unes llargues i opulentes cortines verdes i daurades que dissimulen la seva presència. Ella ja no perd temps en reprendre aquesta obsessió del seu marit de quedar-se enfront de la finestra i observar el món. Perquè la dona entén que ha de seguir sola, malaltissament sola, atrapada en aquella habitació fins que arribi el moment que ell decideixi marxar, en que trobin la via per sortir d’allà. I aquell és un instant que anhela en silenci, un instant que sap que arribarà just quan aquella realitat, que per a ell és la seva vida sencera es converteixi, al mateix temps, en un mos de certesa. La certesa que encara no ha aconseguit assumir.

Així que ella espera. L’espera. Es desespera. Voldria sortir i viatjar allà on sap que pertany. Però tot haurà d’esperar un nou moment, el seu moment, perquè encara no han trobat el camí de tornada, però té la sensació que aquell camí s’està obrint lentament sota els seus peus. I aquell sentiment l’alleuja. Ell mira per la finestra. La nit de Londres s’espessa en l’alè dels transeünts. Els joves apaguen la llum després d’haver-se besat, amb una dolçor pròpia de la maduresa de la seva passió i, amb ells, la brillantor de l’hotel es fa fosc i el món dóna una oportunitat a la lluna per ser l’única protagonista. Potser sí. Potser és tot tan real com el dolor que sent en el pit. Un maleït dolor que, t’ho pot jurar, sent que l’ha matat, que l’ha apartat de tot el que va ser, de tot el que podria haver arribat a ser. De tot el que hagués desitjat ser. No li queda més remei que sospirar en silenci. Deixar els ulls en blanc i, després, observar la parella de la seva habitació, lliurats ja a un somni plàcid. La vida és curiosa.

Curiosa i real.

Encara que potser ho seria més si ell estigués viu.

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Si empiezo escribiendo “pasen al laboratorio, les va a impresionar”… seguro que unos cuantos de vosotros no tardaréis ni un segundo en recordar ciertos tiempos pasados – musicales o no– que, ni mejores ni peores, fueron diferentes.

Sí, si lo que temíais era que me recrease con la letra de una de esas viejas canciones de nuestra juventud, lo habéis acertado de pleno. Bienvenidos, de nuevo, al final de una década que a muchos nos marcó para siempre, bienvenidos a aquellos postreros 90′s en los que mientras en la radio sonaba “esta es la España del Felipe y del Aznar”, unos cuantos teníamos la sensación de que quizás podíamos empezar a soñar con la posibilidad de dejar atrás la imagen de país de pandereta que siempre hemos tenido. Y, como buena máquina del tiempo que es nuestra mente, ahora nos permitimos el lujo de voler al presente y darnos cuenta de cuán equivocados íbamos, ¿verdad?.

Permitirme que me quede un instante más en aquel país que entonces veíamos. Vuelvo atrás unos doce o trece años: lo hago hasta llegar al lugar – a la España – que acogía a cientos de muchachos teenagers entonando unas letras que pedían un cambio… o no. Sé que la crítica a la clase política, y también a la sociedad, han sido, son y serán, una constante en el devenir histórico de cualquier nación o grupo y, por supuesto, el leitmotive de cientos de canciones que pretendían ser muy transgresoras pero que solo se quedaron en eso: en pretéritos muy imperfectos. Lo sé, es cierto, pero más allá de la anécdota, lo que me pregunto es qué ha cambiado de entonces a ahora. ¿Hemos avanzado en algo? ¿Somos mejores? ¿Somos más guapos?

Entonces decíamos que estábamos en la “España del Felipe y del Aznar” –  ahora simulan dirigirla José Luis y Rajoy –, en la de la “estafa inmobiliaria”, en la de la “delincuencia en la alta sociedad”. Había políticos – “politicuchos”, decía la letra – que se hinchaban a robar, pero asegurábamos que “allí no pasaba nada”, nos comíamos “la tostada” sin siquiera levantarnos del sofá. España era “el país de la patraña, de trapicheos, pelotazos y demás”. Y no, no hablo del 2010, hablo de los -sé que me repito, pero vale la pena incidir en ello- pretéritos 90‘s. Lanzo la misma pregunta al aire: ¿Qué ha cambiado? Ha pasado una eternidad, ¿y qué ha cambiado?

Casi una década y media después, tengo una sensación amarga. Tengo la sensación que hay toda una generación que ha dejado escapar la oportunidad de convertir el mundo en el que vivimos en algo mejor. Es más, la cosa cada vez va a peor. No nos engañemos, hay más corrupción, más demandas, menos libertades individuales, más desigualdades, más paro, más crisis… tengo la sensación que vamos pasando de canción en canción, que ya no estamos en aquella España, que nos vamos hacia el reino animal, el reino en el que manda quien más tiene – llamarle poder, influencia, dinero, contactos… – el reino en el que los Insiders se van manteiendo aferrados a sus cargos mientras Los Otros ven como el fin de mes cada vez se aleja más y más por culpa de esa tan maltrecha economía (para unos cuantos).

En fin, supongo que no tiene más importancia, que tan sólo es una pequeña bufonada mía, una payasada (lo siento, lo siento):  ¿a quién se le ocurre mezclar la actualidad política de hoy con la letra de una canción anarquista de los noventa? Por supuesto… ¡soy demasiado frívolo!…  Dejemos que el país se siga lamiendo sus propias heridas, que siga perdiendo el tiempo en discusiones cargadas de tópicos absurdos, en personajes carnavalescos que no merecerían ni un titular pero que se llevan las portadas de los medios, en sillas que conservar y en poltronas que defender… así nos va, así estamos, en el vagón de cola, de la cola de la cola de Europa.

¿Sabéis…? a mi me ha impresionado darme cuenta de que seguimos con lo mismo… llamadme iluso, pero creí que quince años después, seríamos mejores…

Cuando naciste, Adriana, aquel país que te vio llegar parecía estar destinado a hacer un paso enfrente… pero lo curioso es que cuando vuelvas a ver la luz, reencarnada en una nueva Adriana, te encontrarás lo mismo que veían mis ojos hace media vida. Quiero pensar que los de ahora tenemos la oportunidad de hacer lo que no hicieron los de entonces, que volvemos a tener esa oportunidad, que podemos tomar la iniciativa. ¿Te apuntas?

Com ho diria jo? Complicat?

Sí. Vivim en un món complicat de definir. A vegades voldria que dir que és un món capriciós, però sovint em confonc i dic capciós (ja ho sé, ja ho sé, sé que és un joc de paraules ben absurd, però tant se val, me’l permetreu, oi?) que sembla haver estat creat amb l’objectiu d’eganyar-nos constantment.

Neva i tot s’atura. Plou i ens ofeguem. Enllà la terra tremola i aquí tremolem nosaltres quan ella ens recorda que ens pot sotmetre sense gaire esforç. Per descomptat pensem que la podem governar al nostre gust, però tot és mentida. Una bonica mentida que ens porta a sentir-nos els reis de l’univers mentre ens diem a nosaltres mateixos que som els més guapus (gràcies, gràcies!) de la galàxia ^^.

Ara bé, una cosa em pregunto… ningú s’adona de la inoperància dels que manen? ningú s’adona que -cada cop que la seva presència és requerida- no hi són? ningú s’adona que tenim uns polítics que fan pena? ningú s’atreveix a fer un pas endavant i dir allò que cantaven (fa anys) els Sau: Això es pot salvar!? Que això es pot salvar…

Va… en fi, no parlaré més de política, que el metge m’ho té prohibit… us deixo amb la segona part del relat que ja us vaig presentar fa una setmana i mitja… la tercera i definitiva, ben aviat… la resta del llibre (algun any d’aquests… o no… )

L’Adriana i jo us desitgem salut i sort…

1. Encara que creguis que això no és real (2a part)

L’home enarca les celles. La veu de la seva dona el desperta d’aquesta espècie de tràngol en el qual s’havia quedat ancorat.

- Ja saps que em costa.

- Portem mesos en aquest lloc i encara et costa adormir-te per les nits… et segueixes sentint un estrany?

- No és això. Saps que és més complicat. És tan sols… no entenc per què ho hem de fer això de dormir… no ho necessitem pas.

Treu la seva vella llibreta d’apunts i comença a anotar els seus pensaments. Dibuixa la cara de la dona de l’habitació del costat, la que ja torna a colpejar amb el capçal del seu llit la paret que els separa, provocant un lleuger grunyit de la que dorm al costat d’ell.

- Aquests dos sempre estan igual…

- Sí. Sempre.

Sospira. Hagués volgut somriure. Però d’haver-ho intentat tan sols hauria aconseguit un gest trist, trencat, patètic, un d’aquells gestos que es claven en les genives i es converteixen en una ganyota menyspreable.

Així que prefereix sospirar, és més fàcil, sospirar i observar a la seva dona, estesa sobre el llit, amb la camisa de dormir lleugerament descordada i lleugerament per damunt dels genolls. La seva tremolosa pell difícilment sembla capaç de suportar el pes del temps transcorregut. Enyora els dies que ja no tornaran.

- Vindràs al llit?

- Crec que no. Vull seguir prenent notes…

Ella remuga alguna cosa que ell és incapaç de desxifrar. Es gira d’esquenes a la dona i torna a fixar la seva mirada en els punts de llum de més enllà de la finestra. Cada vegada queden menys. La gent dorm. La vida se’n va apagant lentament. No succeeix res especial. Allà, just davant dels seus ulls, una jove parella encara segueix observant el mapa de la ciutat planejant els seus passos per a un demà que no tardarà a arribar, altres, uns pisos per damunt, estan quedant-se adormits enfront d’un televisor que no deixa d’irradiar imatges pretesament humorístiques gravades en qualsevol carrer d’aquella mateixa capital britànica.

Sí. Aquell món seu és millor que qualsevol altre. Així que es torna a amagar darrere de la cortina i deixa que la seva mirada s’impregni de la puresa d’aquesta nit en la qual la lluna segueix il·luminant l’impressionant edifici que l’acull, un petit món poblat d’ànimes.

És llavors quan un lleuger so metàl·lic l’adverteix de l’arribada d’aquell instant al qual s’ha hagut d’acostumar per força. Nerviós, observa la porta d’entrada de l’habitació. Un petit fil de llum va creixent conforme el so avança. Mira a la seva dona. La seva dona el mira a ell.

- Què hem de fer?

Ell baixa el cap i tanca els ulls. Observa al seu voltant. Li assenyala un petit racó just entre el minibar i la cortina de l’altra finestra que existeix en aquella habitació, la que dóna al carrer.

- Ja ho saps.

La dona s’aixeca del llit, es dirigeix veloç cap a aquell racó, s’oculta darrere de la cortina, apaga els seus ulls i es relaxa com ha fet tantes altres vegades.

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Lo siento, Adriana… tengo el blog algo olvidado.

Supongo que es un efecto lógico de la drástica reducción de tiempo libre que nos acecha a todos, más aún cuando la actualidad manda – sobretodo si se trabaja en lo que trabajo –, y estas últimas semanas manda más que nunca. Aún así, lo cierto es que muchas veces he sentido la necesidad de recuperar la voz de Adriana para expresar mis pensamientos entorno a todo lo que está sucediendo día tras día en nuestro entorno. Hoy lo hago – por fin –.

Permitidme que empiece este post con una anécdota personal. Pronto, muy pronto, hará seis años de mi entrada en Caixa Sabadell. Recuerdo con especial cariño todo el proceso de selección que me llevó a formar parte de esta entidad que – como saben todos los que me conocen – significa mucho para mí. Pero hay algo que no se me borra de la mente: una pregunta del último test que pasé antes de la entrevista personal. De hecho, recuerdo la mayoría de las preguntas de los diferentes cuestionarios (ya conocéis mi habilidad para conservar detalles en mi memoria), pero ésa en concreto tiene un significado muy especial. Era un punto abierto, sin opciones, que me invitaba a reflexionar sobre con qué tres personajes me identificaba más, en aquel momento. La respuesta (argumentada) no sé si sorprenderá o no, pero fue:

  • André Agassi, por su capacidad de superación, su esfuerzo por seguir arriba, su lucha personal, su tesón y su coraje (hoy, a pesar de todo lo que se sabe sobre él, seguiría escribiendo lo mismo… y con más razón).
  • El Príncipe Felipe (aquí sí que más de uno se va a sorprender), porque tiene la oportunidad de cambiar la historia, porque su valentía puede ser beneficiosa para todos (me equivoqué, nadie cambia nada. Eso es algo que ya he aprendido).
  • Mi padre, porque siempre lucha, porque siempre se entrega, porque nunca deja de ayudar, porque nunca pierde la ilusión por seguir avanzando, pero sobretodo, porque no deja de demostrarme que con esfuerzo todo se puede conseguir.

Vale, diréis “¿qué tiene que ver esto con las palomitas?”. Tiempo al tiempo.

Si hubiese tenido que responder esta misma pregunta hace tres años, probablemente habría incluido otros nombres, tal vez – incluso – siendo valiente hubiese escrito el de algún mandatario que tenía la oportunidad de mejorar el mundo (oportunidad fallida). El año pasado hubiera escrito Obama, sí, ¿por qué no? Y ahora estaría convencido de que me habría equivocado. Pero nunca, nunca, hubiese mencionado en ese listado a Zapatero o a cualquiera de sus compañeros en el gobierno.

El presidente es la palomita de maíz. Los ministros son las demás, las que hacen el plural, las que siempre quedan al fondo del cartón, impregnadas y pastosas. Cuando escribo esto lo hago pensando, especialmente,  en un par de carteras muy concretas, pero ninguna se salva. ¿Por qué? Porque aparentan ser duros, pero cuando se ven sometidos a presión, cuando esa presión les abrasa, sencillamente explotan y se convierten en seres simples, básicos, incoloros e insípidos. Sí, se les puede echar sal, mantequilla, azúcar o lo que queráis… y, de hecho, eso es lo que hacen: modifican leyes, aprueban, proponen, pero sólo es aderezo, después se vienen atrás y lo único que queda es la misma esencia, blanca, inocente, soporífera.

Dicen que nos ampliaran la edad de jubilación hasta los 67 y se olvidan que la solución pasa por incentivar el empleo ahora – a saber qué pasará dentro de 37 años, a mi me preocupa el presente – pero el “ahora” es un misterio que no saben descifrar, lamentablemente. Dicen que habrá que introducir leyes nuevas para internet – y se olvidan que internet ya se rige por sus propias leyes, y es imposible cercar este mundo, por más que lo intenten – en vez de centrar sus esfuerzos en convertir España en un país puntero en I+D. Se olvidan de subvenciones, se olvidan de proteger al ciudadano, cada vez nos someten a más multas, a más leyes, a más restricciones e imposiciones, reparten para después recuperar (lo de los 400€ de Zapatero es una vergüenza). Al final, incluso, han convertido en válida la premisa incorrecta que dice que todos somos culpables, hasta que no se demuestre lo contrario (digan lo que digan). Pero, en cambio, no veo que se esté haciendo nada – real – para evitar los casos de corrupción, ni tampoco para esclarecer las fuentes de financiación de los partidos políticos; nos engañan organizando cumbres cuyo coste económico y ambiental superan lo permisible, nos toman por ingenuos intentando hacernos creer que ahora que “mandamos” en Europa lideraremos la salida de la recesión comunitaria… cuando nuestro gobierno es incapaz de poner en práctica sistemas que, de verdad, construyan el futuro de España.

Voy a reflexionar en voz alta: ¿Servirá de algo alargar la jubilación? ¿Sirve de algo la ley de economía sostenible? ¿Cómo saldrá España de la crisis? ¿Se está invirtiendo en I+D? ¿Se están creando puestos de trabajo?… ¿o, sencillamente, estamos esperando a que todo vuelva a su cauce? A veces tengo la sensación que ya no pueden más, y que saben que después de toda tormenta, siempre hay ese ratito de calma en la que el río vuelve a fluir naturalmente. Quizás desean que cuando eso pase, el tan temido tocho vuelva a permitir crecer al país, volvamos a la especulación cómo herramienta de financiación, porque no veo que se esté construyendo un futuro alternativo… tan sólo vamos dando palos de ciego, y seguimos a la deriva.

Con mi voz, no con ninguna otra, sigo pidiendo un cambio político que nos permita salir del pozo… en Catalunya tendremos pronto esa oportunidad. En nuestras manos está el futuro, no sólo económico, sino también social.

Reconozco que me había jurado a mi mismo que no iba a escribir – y, ni mucho menos, a publicar- este post. Pero al final he caído. Lo cierto es que intentar resumir años, más aún si el año es tan complejo como este que cerramos, no es algo que me motive especialmente. Entonces, ¿por qué lo hago? Buena pregunta –gracias a mí mismo por hacérmela-. Pues lo hago porque hay ocasiones en las que uno se ve movido por impulsos y, aunque no siempre es conveniente escucharlos, hay momentos en la vida en que va bien dejar que sean ellos los que vayan apretando las teclas. Así que, vamos a ello…

Permitidme que, para hacerlo, me valga de 15 momentos o personajes que han hecho de este año el que ha sido.

  1. El 150 aniversario de Caixa Sabadell, porque nadie se va a sorprender a estas alturas si explico que ha sido -y será siempre, ¿ya para qué engañarnos?- uno de los hitos de mi carrera profesional, especialmente por las personas con las que lo he compartido y porque lo que he aprendido y lo que he crecido organizando y sufriendo esta celebración no se puede escribir. Quizás todavía está demasiado reciente, pero algún día los que hemos vivido en primera persona, para lo bueno y lo malo, este momento histórico (y con el baile de fusiones, creo que nadie más va a llegar, ya, a esa cifra en muchos años), seremos capaces de valorar lo que conseguimos.
  2. Obama… vale, sí, es típico y casi va a ser tópico en cualquier resumen del año… pero yo no voy a ser complaciente. No es mi estilo. Obama no me decepciona, no podría, porque, aunque en algún momento llegué a creer en él casi como un colegial emocionado al contemplar por primera vez a un político sin saber de qué pasta se van haciendo todos, al final sé que va a tener que doblegarse a los poderes fácticos a los que cada uno de nosotros está sometido. Sin embargo, quiero pensar que dejará un buen legado para generaciones futuras, llamémosle buenas intenciones, o un sincero esfuerzo por ser mejor. Eso, de por sí sólo, es un buen principio. Aunque no deja de ser un principio.
  3. Ligo el personaje anterior al Nobel de la Paz, porque debo decir que me ha parecido uno de los momentos más absurdos de nuestra historia moderna… ¿de verdad es el hombre que más ha hecho por la paz en el mundo en este 2009? ¿Y los cooperantes, los misioneros, las oenegés, los voluntarios…? Nos decepcionamos a nosotros mismos con decisiones como esta, nos etiquetamos como seres de miras muy poco amplias.
  4. No he podido votar en ningún referéndum por la independencia de Catalunya, pero hubiera votado . Hubiera sido un para conservar e incrementar la dignidad de mi país, porque siento la necesidad que se reconozca a la nación catalana, porque me siento catalán. Sin embargo, queda un largo camino, y el camino ha de pasar –necesariamente, por favor- por un imperioso cambio a nivel político. Y no solo me refiero a los que mandan ahora, también a los que quieren llegar a mandar algún día. Es necesaria una fuerza que aglutine, una y facilite una voz potente al nacionalismo catalán. Ojalá este blog -en castellano, sí- consiga que todos los que me leen y vivan o no en Catalunya nos entiendan y comprendan que no hay un sentimiento de odio en el nacionalismo, sino de pertenencia, una percepción histórica de quien somos, de quien deseamos ser. Eso es la famosa “dignidad”. No sé por qué razón seguimos empeñados en enfrentarnos los de aquí con los de allí…
  5. Hablaba de alternativas… y eso es algo que no es, ni será, ni va a ser nunca Reagrupament, porque por más que Carretero lo quiera hacer bien, no deja de ser una escisión, y como escisión resta, no suma, como escisión resta, y si resta quiere decir que seguimos dividiendo, y recuerdo que un sabio dijo un día “divide y vencerás”. La lástima es que no necesitamos que nos dividan desde España… nos dividimos solitos.
  6. Permitidme que saque pecho por las seis copas, por ese Barcelonismo que también es más que un sentimiento, y no sólo porque sea uno de los momentos más grandes de esta religión que es el Barça, sino por todo lo que representa: el éxito de una cantera, de una forma de entender el deporte, de un perfil humano muy concreto, de una apuesta por los de aquí… en un mundo que tan sólo entiende de billetes, eso es algo que debe ser destacado.
  7. Josep Guardiola era un personaje al que cuando crecía todos los niños de mi generación imitábamos en los patios futboleros de las escuelas: cabeza en alto, la pelota controlada y siempre buscando el mejor pase. Lo que jamás imaginamos fue que esa cabeza que llevaba en alto fuese la mente más clarividente de la historia del futbol. Lo que ha hecho este hombre es increíble, algún día se le verá como el reinventor del futbol, al nivel de muy pocos… quizás de aquella naranja mecánica, quizás de aquel futbol total… muy por encima de supuestos genios sobrevaluados como Cruyff.
  8. Y si uno ha demostrado ser un señor y el mejor entre los profesionales, otro se ha vuelto a comportar como un ser déspota, ególatra y endiosado. Por supuesto hablo de Joan Laporta, un hombre que llegó como una alternativa, como aire fresco pero que ha acabado siendo una bruma muy viciada. Sí, ha tenido la suerte –o quizás la habilidad, ves a saber- de rodearse de profesionales que le han salvado la papeleta en más de una y dos ocasiones, pero el de ahora es una caricatura del Jan que prometió –por cierto, lo que son las cosas, ¿no?- a Beckham. Lo peor han sido sus devaneos políticos y las bravuconadas que ha dejado ir en demasiadas ocasiones –cual niño del exorcista, él, puesto que no se reconoce cuando se ve en las imágenes, en fin-. Vamos a tener Laportismo hasta en la sopa. Lamentable futuro político nos espera si es él el representante del cambio Reagrupado.
  9. Charlotte Roche – ya sé que ahora mismo muchos os habéis quedado igual, pero leer las próximas líneas y lo entenderéis-. Roche es la autora de Zonas Húmedas (Ed. Anagrama). Probablemente la novela que más me ha impactado en este 2009. En un primer análisis hubiese dicho que la culpa era de su uso escatológico del cuerpo humano de la mujer, tal vez por lo íntimo y descarnado de sus revelaciones, pero eso fue antes de descubrir la forma en la que atrapa esa lectura tan simple y básica, como bucea en las más puras e intensas emociones del lector llevándolo de la repulsa a una atracción casi enfermiza, por seguir leyendo. No es la típica historia agradable para recomendar, pero lo voy a hacer: un must para 2010.
  10. La conferencia del clima de Copenhagen ha sido, sin lugar a dudas, la falsa más absoluta, monumental, penosa y barriobajera de la historia moderna en lo que hace referencia a conciencia ecológica de nuestros países desarrollados –alguien debería explicar, calcular, y argumentar el coste en CO2 de esa cimera para que se nos cayera a todos la cara de vergüenza por esos dirigentes que tenemos-.  Ha sido tan patética esa falta de habilidad para sacar adelante un pacto por el clima que, sinceramente, creo que todos esos representantes del pueblo deberían estar representándose a ellos mismos en el sofá de sus casas, mirando el tiempo pasar por la ventana y bien lejos de la vida política, por ineptos, egoístas o, sencillamente, especuladores.
  11. Las cruces, los velos, las mezquitas, las iglesias, la educación… ¿qué nos pasa? ¿Acaso nos olvidamos que mantener nuestra identidad es tan importante como saber adoptar y acoger en nuestros brazos nuevas culturas? Tengo la sensación que queremos ser tan políticamente correctos que nos vamos a perder por el camino. Lo de cambiar el nombre de las celebraciones navideñas, de semana santa, proponer eliminar festivos porque sean de origen religioso me parece una simpleza y una bastedad tan sólo al alcance de mentes tan básicas como la de quienes dicen que mandan.
  12. El gobierno español de Zapatero, Chacón, Sinde, o Salgado –uf, Salgado, uf- ha demostrado ser el peor en legislaturas. Lo siento. Es mi opinión y sé que muchos no la compartirán, pero no ha sabido resolver ninguna de las crisis a las que se ha enfrentado o lo ha hecho de forma chapucera, demostrando desunión, criticándose unos a otros y siendo lentos e ineficientes. Esto se aplica también para el Tripartit. Lo peor del asunto es que tenemos los políticos que merecemos. De lo contrario la mayoría no los estaría votando legislatura a legislatura. Pido un cambio.
  13. No me quiero dejar en un rincón a la crisis, aunque lo haré vía minicomentario: vino, vio y venció por culpa de la inutilidad de los que la debieron gestionar. Y ahora tocará arrastrar años este lastre. Sin embargo, saldremos adelante, luchando pero adelante.
  14. El eterno Estatut… sólo puedo decir que otra decepción por parte de la justicia serían demasiadas decepciones juntas. ¿Confiamos en la cordura de los magistrados?
  15. La corrupción. Lo de Millet, lo de Santa Coloma, lo de las Baleares, lo de Valencia, lo de… la justicia española tiene trabajo por delante, porque tengo la sensación que queda mucho por limpiar… de hecho, queda tanto por limpiar que a veces pienso que sería más fácil comenzar de cero. Aunque para empezar de cero se necesitaría dinero, y si se necesito dinero… eterno dilema, ¿verdad?

Largo. Me ha quedado largo -me disculpo, pero se trataba de 365 días….  -. Así se ha configurado este año, un año en el que yo mismo he pasado por estados de ánimo y momentos totalmente contradictorios, pero que ha acabado llenándome de una felicidad y de un sentimiento de plenitud que creía imposible volver a sentir. Así, con esta paz de espíritu, cierro un 2009 que me permitió volver a ver publicado un libro con mi nombre en la portada, y abro un 2010 que me llevará directo a otro sueño, la segunda parte en la historia de mi Adriana Angelis… El año de los Mosquitos da paso al año de La Inocencia… un año para la esperanza, repleto de nuevos y emocionantes proyectos…

Bienvenido sea…

-no, en este post no hay enlaces… es un post ególatra… qué cosas :P -

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