
Hoy me ocupa un post algo diferente, uno que me apetecía especialmente que llegara a El Enigma, de hecho sé que hacía tiempo que buscaba una excusa para escribirlo y, bien, hoy la he encontrado o, quizás, debería decir que ha llegado a mi casi sin querer, así que -of course- no me he podido resistir a la tentación…
Esta Vie en Rose se inspira en una pequeña broma que un ponente de una sesión del Summit al que he asistido estos últimos días ha intentado hacer en medio de una convención de profesionales serios y trajeados. Digo intentado por el silencio que se ha dibujado inmediatamente entre los asistentes que o no la han entendido o no la han encontrado graciosa. No ha sido mi caso. A mí se me ha escapado una ligera sonrisa -ligera y socarrona-por debajo de la nariz que ha sido un pequeño gesto de complicidad con el amigo CEO -de lo que fuera- que estaba allí, de pie, esperando una carcajada general que no se ha producido.
No viene a cuenta el qué o el quien en realidad, quizás eso lo explicaré otro día, la cuestión es que el buen hombre intentaba concienciar a sus oyentes de lo complejo del momento, del reto que se nos plantea a los comunicadores en este instante de la historia, de la crisis, de lo fácil que es caer y repetir errores del pasado (llegados a este punto debería comentar que el Summit giraba entorno a los Social Media) y, por más que unos y otros hacían que sí con la cabeza, lo cierto es que a raíz de las preguntas posteriores, de las felicitaciones que unos y otros se han repartido y de las caras de satisfacción con las que exponían sus casos de éxito, me ha quedado una extraña sensación… algo así como “esto ya lo he vivido antes“.
Y sí. Porque también hoy, precisamente hoy, por esas cosas de la fusión en la que estamos inmersos, me han pedido que rellente una curiosa ficha que resumía el ser profesional que hay en mí. Al hacerlo he descubierto por qué me ha asaltado aquella sensación.
Hace tres años me sumergí totalmente en el mundo de la RSC (Responsabilidad Social Corporativa) y, cuidado, parecía que era la disciplina, materia, herramienta -llamadla como queráis- que iba a salvar al mundo. Cierto que aún funciona, cierto que se ha integrado en el cuadro de mando de muchas empresas, pero también es cierto que no ha llegado a ser ni una cuarta parte de lo que nos explicaban entonces, de lo que nos proponíamos hacer, de lo que pretendíamos construir… ¿por qué? porque la economía siempre se defiende de la misma forma en situaciones de crisis: “volvamos a lo tradicional, a lo que conocemos, a lo que hacemos bien, los inventos para los jóvenes…” Guste o no, es así en muchas -la mayoría- de las empresas, especialmente en las medianas y pequeñas (motor de muchas economías).
Y ¿por qué lo de la Vie en Rose? Porque con los Social Media nos puede pasar algo parecido. ¡Ojo! es tan solo una impresión personal. Ya sé que los medios sociales han llegado para quedarse -cuántas veces escuché esta frase en boca de expertos en RSC o Calidad…- y que su irrupción supone un antes y un después en la forma de relacionarnos unos con otros, sí, lo sé, pero conviene recordar que para que el cambio sea real en las empresas, el paso se debe dar también hacia arriba, se debe generar una sensación real de cambio, de evolución, una apuesta por las oportuniades que se generan, porque de lo contrario, si no se establece en el mundo profesional, si se queda tan sólo en el ámbito de lo personal, habremos perdido una nueva oportunidad de hacer algo diferente, de romper moldes, de trascender la historia.
Porque no, la vida no es de color rosa, no somos los mejores, ni los más bonitos, ni vamos a gobernar el mundo de mañana desde las redes sociales… pero sí tenemos la oportunidad de crear nuevas culturas, nuevas formas de hablar y escuchar, nuevas oportunidades de trabajo… se trata de no dejarlas escapar encerrándonos en nuestros propios mundos, muriendo de éxito, lenta pero irremediablemente. Se trata de no repetir errores que no nos quedan tan lejos…
Cómo dijo ayer Pol Navarro, director de canales e innovación del Banco Sabadell, en el Cava&Twitts, no se pueden poner límites al campo… pero lo que tampoco se puede hacer es creer que, como decimos los catalanes, “som els amos del troç” (los dueños del terreno).
¿Dije que iba a ser un post diferente? lo siento, Adriana, estas cosas me suelen pasar…

“Esta ciudad se está apoderando de mí. Si no me voy pronto me voy a volver tan rudimentariamente sanguinario como los naturales. ¿Qué ha pasado? Docena y media de asesinatos desde que estoy aquí: Donald Willsson; Ike Bush; los cuatro italianinis y el agente de Cedar Hill; Jerry; Lew Yard; Jake el Holandés, Whalen el Negrito y Put Collings en Silver Arroz; Nick el Grandullón, que me cargué yo; el rubio que el Susurro mató aquí; Yakima el Bajito, el que entró en casa de Willsson; y ahora Noonan… Eso suma dieciséis en menos de una semana, y los que vendrán.”
… Los que vendran. Hará una década, ya, de cuando destapé el tarro de las esencias de Dashiell Hammett en su Red Harvest (Cosecha Roja). Después llegaron otros títulos que pasaron a generar, en mí, una ferviente admiración por el autor de The Maltese Falcon, The Glass Key o The Thin Man, todos ellos absolutamente imprescindibles en la estantería que ha configurado mis preferencias literarias, pero sobretodo, necesarios para comprender mi propio mundo literario. Porque aunque yo, cómo escritor, no tengo nada que ver -ni trato los mismos temas, tampoco- que el maestro Hammet, lo cierto es que su acento, su visión cinematográfico de la literatura, quedó en mí. Alguien ya me lo dijo en su día.
Pero el tema, hoy, no es exactamente hacer una loanza a Hammet, en todo caso ya está hecha –y yo que me alegro, porque se lo merece- sino una reflexión de ese parágrafo con el que abría este post. Me quedo con la primera frase, “Esta ciudad se está apoderando de mí” y continúa con “si no me voy pronto me voy a volver tan rudimentariamente sanguinario como los naturales”. Este estilo, peculiar, directo, oscuro, tenso, los latigazos continuos y las sacudidas emocionales en el lector, acompañan las páginas de esta novela. Es una obra callejera y visceral que no dejaba de ser un retrato, más o menos fiel, de los Usa de aquella época. Cuidado, nos vamos a finales de los años veinte, con todo lo que eso supuso: días convulsos donde los haya, sin duda.
Sí, la ciudad se apoderaba del personaje (Dinah Brand, Agente de la Continental), y su éxito acababa dependiendo de su propio esfuerzo, nada de fórmulas mágicas (léase entre líneas, gracias), nada de inspiraciones súbitas para resolver el caso, tan sólo esfuerzo, sudor y sacrificio. Vuelvo a esa primera frase, y formulo una pregunta: ¿no tenéis la sensación de que esta ciudad se está apoderando de vosotros? Cambiad ciudad por realidad o por mundo y veréis que lo que está pasando es dramático, aquí o allí, y sin embargo, casi ni nos damos cuenta, nos vemos como cómplices -involuntarios, o no- porque nos hemos convertido -nada más y nada menos- en naturales de una realidad que debería ser tormentosa para todos nosotros.
Vivimos en una crisis constante. Política –no quiero ni mencionar los motivos, pero para los que duden, con leer un par de diarios cada dos o tres días es suficiente-, institucional, económica, social, de valores… y de alguna forma, es algo tan tangible, tan -eso- natural que lo hemos acabado asumiendo.
80 años después, quizás nos debamos plantear si no va siendo hora de desnaturalizar según qué realidades, ¿no creéis?
Por cierto, Adriana, tal vez ya ha llegado el momento de releer al Maestro…

Ni dos semanas, quedan, para que de inicio un experimento sociológico sin igual en España. Recordando aquellas palabras con las que nació lo que fue el embrión de los Reality que llenan nuestro día a día, hoy llega a El Enigma de Adriana una propuesta que guarda cierta similitud con aquella, una similitud que se argumenta en el fondo, pero que difiere profundamente en la forma y en el contexto. Vayamos por partes…
Ocho participantes, ocho, se encerraran durante tres días, los próximos 11, 12 y 13 de junio en un céntrico ático de Barcelona con la intención de dar a conocer al “mundo exterior” sus vivencias y peripecias durante las horas que dure el show. Para los más habituados al formato, cabe indicar que incluso existirá el ya usual confesionario, así los inquilinos del lugar podrán explicar y compartir sus sensaciones y pensamientos.
Hasta aquí, salvo por la duración del proyecto, no se perciben grandes diferencias con otros formatos más o menos habituales, pero similares al de esta propuesta. Sin embargo existe, y es clara: “Show Me The Blogger premia el talento”. Con esta premisa nace un nuevo reallity, organizado por Visit all the World y la agencia BTTW, que apostará por dar la palabra –y los medios técnicos necesarios– a ocho bloggers que deberán dedicar todo ese fin de semana a servirse de las redes sociales para comunicar cada momento en tiempo real, valiéndose de blogs, Twitter y otras herramientas a su disposición. Atractivo plan, ¿verdad?
Por supuesto, todo concurso ha de tener un vencedor. En este caso, se premiará al mejor blogger y a sus seguidores más fieles. Para el ganador, Visit all the wold ha preparado una estancia gratuita en uno de sus establecimientos así como descuentos en los mismos, que el que se lleve el premio podrá ofrecer a sus seguidores. Por supuesto, se recompensará la fidelidad de los internautas que sigan el show en tiempo real.
Sí, es un Reality… pero esta vez, los protagonistas tendrán la oportunidad de demostrar que su talento prevalece sobre cualquier otra cualidad –o no– de las que estamos acostumbrados a descubrir en cualquier sesión de sobremesa… ¿será así?
¿Que me dices, Adriana… nos apuntamos? ^^

El Enigma de Adriana se viste con el logo de Dharma (no el de la “Eléctrica” que tan bien conocemos los catalanes, sino con el “otro”, el de “los otros” vamos) y se va de paseo por Lost.
Debo confesar que he sido un fan tardío de la serie. Tan tardío que llegué a ella hace ocho meses, así que la he visto toda prácticamente sin descanso, capítulo tras capítulo. Y al llegar, ayer, al “Finale” me llenó una sensación muy curiosa, la sensación de haber visto algo diferente. Y no es un “diferente” porque sea una serie con un argumento más que intenso, ni por sus tramas, tampoco por la desbordante imaginación que han mostrado los guionistas, por su habilidad para atar todos los cabos, o porque no me esperara lo que pasó, sino porque han sido lo suficientemente valientes para hacer lo que creía que no harían, dar con “El Final“.
Para mí Lost ha sido siempre una historia de personas, humana, una narración que va mucho más allá de los misterios de la isla, de luces, de números, de humos negros… desde mi punto de vista esa es, y ha sido, la excusa perfecta para dar relieve a unos personajes perfectamente definidos, solitarios, perdidos, cuya evolución es, sencillamente, una delicatessen para el paladar de cualquier creador de ficción, o de quien quiera aspirar a serlo. Y esa evolución, esa lucha constante entre el individuo y su entorno hasta convertirse en parte de algo más, de un grupo, es lo que ha hecho posible que Lost haya llegado al final convirtiéndose en un fenómeno de masas.
Sí, por supuesto, está todo lo inexplicable, me preguntaréis qué era la Isla, los campos electromagnéticos, quién estaba allí antes de Jacob y de su hermano, quién se quedará después de Hugo y Ben, por qué no se explica todo eso con más detalle… pero creo realmente que eso no era lo importante, era tan sólo el mecanismo a través del cual las historias humanas pudieron irse desarrollando, creciendo, enraizando en la propia trama hasta convertirse en el centro de la misma. No sé si el final, a lo Titanic, fue el que los fans esperaban, pero estoy convencido que fue el que debió ser, el más ajustado a la memoria de unos personajes que se merecían acabar siendo los únicos protagonistas de los últimos segundos de Lost.
Además… quizás sea porque, cómo escritor de ficción que soy, me gusta imaginar finales, o continuaciones, o devenires de esas mujeres y de esos hombres a los que hemos visto deambular, sufrir, llorar, amar, luchar y vencer o perder, tal vez sea eso por lo que me hubiera decepcionado profundamente un final en el que todo hubiera quedado perfectamente cerrado. Mi mente ya imaginará historias para la Isla, para la Luz, viajará hasta dibujar cómo acabó la vida de cada uno de los personajes que se salvan y sobreviven, en la isla o volando más allá… eso hará que Lost viva mucho más allá del final que ayer nos ofrecieron… si más no, es lo que me gusta pensar. En todo caso, a los guionistas les debo dar las gracias por permitirme conservar mis propias explicaciones, mi propia fantasía, sobre el origen y el final.
Lo demás, como tantas otras cosas, ya se ha explicado… ¿o no?
Adriana… nada como una historia humana para convertirse en un ser capaz de transcender las páginas de una novela… tú lo sabes bien.
PD: hoy es un día muy especial para mi… dos palabras para ti (tú ya sabes quién): Gracias! Lobiuuu!! (las demás, las compartiremos siempre ^^)

Los Ángeles no Deberían Pecar va reviure uns dies en motiu de Sant Jordi… a saber quin és el destí que la vida li depara a aquesta novel·la… però el que ningú em podrà treure mai serà l’emocionant sensació que em va quedar quan l’amic, col·lega i company Juan Checa em va presentar, fa unes setmanes, a Igualada…
Em perdonareu… sí que aquest bloc avui potser esdevindrà una mica Egobloc… però és sobretot un petit homenatge a en Juan, periodista de l’Extra, l’Extra.cat i de La Veu de l’Anoia, i una d’aquelles persones imprescindibles de conèixer… com l’amic Francesc Puertas.
Als dos… gràcies
Us deixo amb les paraules d’en Juan… avui l’Adriana es queda sense veu davant d’aquestes paraules:
Moltes gràcies a tots per ser aquí i acompanyar-nos, malgrat les inclemències esportives d’aquest cap de setmana, a la presentació de la novel·la “Los ángeles no deberían pecar”. Un llibre que el periodista Xavier Gassó va concebre quan només tenia 27 anys, i que és el volum inicial d’una trilogia que ret homenatge a la Dona, amb D majúscula.
Tots els rols femenins s’hi avenen, s’hi entaforen i es reflecteixen amb el personatge de l’Adriana, una creació de la qual l’autor pot sentir-se ben orgullós. Malgrat la seva insultant joventut, Gassó va donar forma a una protagonista irrepetible i plena de contrastos, genial en la seva composició i única en el seu tractament. A mesura que ens endinsem en aquesta fluïda, amena i vibrant narració, el personatge de l’Adriana se’ns apresona a la memòria, i el seu record creix fins a convertir-se pràcticament en un apèndix de nosaltres mateixos. Obra iniciàtica i d’autodescobriment, Los ángeles no deberían pecar és un llibre d’arestes i bifurcacions, que transita per camins poc recorreguts i que és la carta de presentació d’un jove que no és ni promesa literària ni revelació, sinó tot un Escriptor. També amb E majúscula.
La trama de la novel·la, que ja ens explicarà amb més profusió el seu autor, s’ubica en un internat de monges que també podria entendre’s com el món reclós i solitari en el que tots ens hi hem capbussat alguna vegada. Un món hòrrid i entotsolat i que, a l’igual que la protagonista, ens veiem en l’obligació d’abandonar-lo per aconseguir quelcom tant indispensable com la felicitat. Però, a banda d’un dilema, què succeeix quan s’hi contraposen aquest desig i el nostre veritable destí? La resolució d’aquest conflicte és el tapís central d’una història oberta a múltiples interpretacions, i que l’autor ha teixit a base de concreció i talent.
Probablement els àngels no haurien de pecar, però si llegir aquest llibre és una heretgia, us encoratjo a què, com jo, us considereu a partir d’ara ateus.

Una cadena d’esdeveniments misteriosos esperen a l’Adriana en el seu darrerany en un internat femení. El seu caràcter fort i rebel l’han comportat l’aïllament entre les seves companyes, i les persecucions i els càstics constants de les religioses que manen a l’escola. Quan sembla que l’únicafita que li queda per fer és iniciar una amistat inesperada amb una novacompanya, entra en contacte amb tutores que saben molt més d’ella que la pròpia Adriana. I és que, a partir d’aquest moment, la protagonista descobrirà un llibre misteriós que li parlarà d’un llinatge de dones extraordinàries al que sembla pertànyer, i un destí especial que li estàreservat… si és capaç d’acceptar tot allò inacceptable.
L’Ateneu Igualadí, concretament la sala de socis d’aquest fantàstic espai de la capital de l’Anoia, acollirà demà, 10 d’abril, un moment ben especial, la tornada a l’escena pública de l’Adriana Angelis i la seva història, de la ma de la meva primera novel·la: Los Ángeles no Deberían Pecar. L’amic Francesc Puertas ha fet possible, en col·laboració amb els companys de l’Ateneu i del diari La Veu de l’Anoia i l’Extra, aquest renaixement que tindrà continuïtat els propers mesos… quan l’Adriana segueixi fent camí… A tots ells els dono les gràcies, per aquesta oportunitat però, sobretot, per creure en mi, per la confiança que em fan…
Així em presenten (per cert, gràcies per aquestes paraules!!):
”Los ángeles no deberían pecar” és la primera novel·la de Xavier Gassó(Ripollet, 1979), qui ha estudiat Periodisme i Ciències Empresarials endiferents universitats de Barcelona. Combina la seva vida laboral tant enuna entitat finançera com en el restaurant dels seus pares i no deixa enrerala seva ambició literària, que cultiva des de molt jove. Aquesta és la sevaprimera novel·la, tot i que ja n’ha escrit dues més. Gassó és, sense capmena de dubte, un narrador amb veu pròpia i un escriptor a tenir en compte.
Aquí teniu l’enllaç a la presentació: http://ateneuigualadi.net/?p=2381
De moment… l’Adriana torna a passejar el principi de la seva aventura… i ho farà a Igualada. Ens acompanyeu?

A mi hi ha coses que em costen de creure…
Aquesta setmana hem vist al Roldán sortint de la presó content i cofoi dient “ya soy libre, ya soy libre“, sense que ningú sàpiga on és el botí que es va embutxacar (mira, ha aconseguit el mateix que el Dioni), i la Munar s’ha escaquejat de passar les seves nits en una cel·la (que segur que no serà com la de Celda 211, segur, segur…) pagant 350.000€ de fiança amb molta -infinita – més solvència que quan jo vaig haver de pagar 105€ de multa fa unes setmanes… i tots dos, Tots Dos, són/eren càrrecs públics que guanyaven un sou pagat per nosaltres. Pagat per nosaltres. Redéu, el món és ben boig.
Quant li hem pagat a aquest parell? Quant li paguem als polítics, cada dia? Per què la societat segueix assenyalant a bancs i caixes com a grans culpables de la crisi quan els que paguem amb els nostres impostos, són els senyors polítics que no saben / volen trobar la forma de fer-nos sortir de la crisi? És curiós, ens sabem els sous dels nostres governants, però sabem què més hi ha al darrera d’aquestes persones que decideixen el futur d’un país, nació, estat, comunitat, localitat…? Ho sabem? La corrupció sembla estar tan arrelada a casa nostra, que tot plegat fa una ferum insofrible de podrit.
I, la qüestió és que ho veiem amb normalitat, ens sembla el més normal del món que la Munar pagui aquests diners així, “pim-pam, dinero viene dinero va” (perdoneu-me la poca-soltada) o que en Camps -per exemple- digui que és un pobre home que nomé té una misèria en un compte corrent i es quedi tan ample (algú s’ho creu?)…
Jo el que em crec, és que tot això sí és real, que tots ells estan podrits… però manen massa per fer-hi res… oi?
Bé, us deixo amb la tercera part -i final- del relat… avui tocava tancar-ho així
espero que el gaudiu!!
1. Encara que creguis que això no és real (3a part)
La porta es tanca. Dos nous inquilins entren a l’habitació, ell és un noi ros d’aspecte nòrdic, ella una dona petita i prima amb trets asiàtics. Tots dos somriuen. Tots dos xerren amistosament. Tots dos s’estiren al llit i es besen amb una passió que ni pot ni ha de passar inadvertida als ulls d’aquell que s’oculta darrere de la cortina.
Sí. Et jura que és real. Es gira lentament per intentar no molestar a la parella que joguineja, feliç i ignorant, al llit d’aquella habitació. Se li fa estrany viure en aquella situació però pràcticament podria dir que s’han acostumat. L’habitació passa més hores lliure que ocupada, i ell pot dedicar-se a observar, a anotar, a dibuixar, a sentir que el seu alè segueix entelant el vidre de la finestra.
I la seva dona. La seva dona s’adorm plàcidament estirada sobre la vella moqueta de color granat, oculta per unes llargues i opulentes cortines verdes i daurades que dissimulen la seva presència. Ella ja no perd temps en reprendre aquesta obsessió del seu marit de quedar-se enfront de la finestra i observar el món. Perquè la dona entén que ha de seguir sola, malaltissament sola, atrapada en aquella habitació fins que arribi el moment que ell decideixi marxar, en que trobin la via per sortir d’allà. I aquell és un instant que anhela en silenci, un instant que sap que arribarà just quan aquella realitat, que per a ell és la seva vida sencera es converteixi, al mateix temps, en un mos de certesa. La certesa que encara no ha aconseguit assumir.
Així que ella espera. L’espera. Es desespera. Voldria sortir i viatjar allà on sap que pertany. Però tot haurà d’esperar un nou moment, el seu moment, perquè encara no han trobat el camí de tornada, però té la sensació que aquell camí s’està obrint lentament sota els seus peus. I aquell sentiment l’alleuja. Ell mira per la finestra. La nit de Londres s’espessa en l’alè dels transeünts. Els joves apaguen la llum després d’haver-se besat, amb una dolçor pròpia de la maduresa de la seva passió i, amb ells, la brillantor de l’hotel es fa fosc i el món dóna una oportunitat a la lluna per ser l’única protagonista. Potser sí. Potser és tot tan real com el dolor que sent en el pit. Un maleït dolor que, t’ho pot jurar, sent que l’ha matat, que l’ha apartat de tot el que va ser, de tot el que podria haver arribat a ser. De tot el que hagués desitjat ser. No li queda més remei que sospirar en silenci. Deixar els ulls en blanc i, després, observar la parella de la seva habitació, lliurats ja a un somni plàcid. La vida és curiosa.
Curiosa i real.
Encara que potser ho seria més si ell estigués viu.

Si empiezo escribiendo “pasen al laboratorio, les va a impresionar”… seguro que unos cuantos de vosotros no tardaréis ni un segundo en recordar ciertos tiempos pasados – musicales o no– que, ni mejores ni peores, fueron diferentes.
Sí, si lo que temíais era que me recrease con la letra de una de esas viejas canciones de nuestra juventud, lo habéis acertado de pleno. Bienvenidos, de nuevo, al final de una década que a muchos nos marcó para siempre, bienvenidos a aquellos postreros 90′s en los que mientras en la radio sonaba “esta es la España del Felipe y del Aznar”, unos cuantos teníamos la sensación de que quizás podíamos empezar a soñar con la posibilidad de dejar atrás la imagen de país de pandereta que siempre hemos tenido. Y, como buena máquina del tiempo que es nuestra mente, ahora nos permitimos el lujo de voler al presente y darnos cuenta de cuán equivocados íbamos, ¿verdad?.
Permitirme que me quede un instante más en aquel país que entonces veíamos. Vuelvo atrás unos doce o trece años: lo hago hasta llegar al lugar – a la España – que acogía a cientos de muchachos teenagers entonando unas letras que pedían un cambio… o no. Sé que la crítica a la clase política, y también a la sociedad, han sido, son y serán, una constante en el devenir histórico de cualquier nación o grupo y, por supuesto, el leitmotive de cientos de canciones que pretendían ser muy transgresoras pero que solo se quedaron en eso: en pretéritos muy imperfectos. Lo sé, es cierto, pero más allá de la anécdota, lo que me pregunto es qué ha cambiado de entonces a ahora. ¿Hemos avanzado en algo? ¿Somos mejores? ¿Somos más guapos?
Entonces decíamos que estábamos en la “España del Felipe y del Aznar” – ahora simulan dirigirla José Luis y Rajoy –, en la de la “estafa inmobiliaria”, en la de la “delincuencia en la alta sociedad”. Había políticos – “politicuchos”, decía la letra – que se hinchaban a robar, pero asegurábamos que “allí no pasaba nada”, nos comíamos “la tostada” sin siquiera levantarnos del sofá. España era “el país de la patraña, de trapicheos, pelotazos y demás”. Y no, no hablo del 2010, hablo de los -sé que me repito, pero vale la pena incidir en ello- pretéritos 90‘s. Lanzo la misma pregunta al aire: ¿Qué ha cambiado? Ha pasado una eternidad, ¿y qué ha cambiado?
Casi una década y media después, tengo una sensación amarga. Tengo la sensación que hay toda una generación que ha dejado escapar la oportunidad de convertir el mundo en el que vivimos en algo mejor. Es más, la cosa cada vez va a peor. No nos engañemos, hay más corrupción, más demandas, menos libertades individuales, más desigualdades, más paro, más crisis… tengo la sensación que vamos pasando de canción en canción, que ya no estamos en aquella España, que nos vamos hacia el reino animal, el reino en el que manda quien más tiene – llamarle poder, influencia, dinero, contactos… – el reino en el que los Insiders se van manteiendo aferrados a sus cargos mientras Los Otros ven como el fin de mes cada vez se aleja más y más por culpa de esa tan maltrecha economía (para unos cuantos).
En fin, supongo que no tiene más importancia, que tan sólo es una pequeña bufonada mía, una payasada (lo siento, lo siento): ¿a quién se le ocurre mezclar la actualidad política de hoy con la letra de una canción anarquista de los noventa? Por supuesto… ¡soy demasiado frívolo!… Dejemos que el país se siga lamiendo sus propias heridas, que siga perdiendo el tiempo en discusiones cargadas de tópicos absurdos, en personajes carnavalescos que no merecerían ni un titular pero que se llevan las portadas de los medios, en sillas que conservar y en poltronas que defender… así nos va, así estamos, en el vagón de cola, de la cola de la cola de Europa.
¿Sabéis…? a mi me ha impresionado darme cuenta de que seguimos con lo mismo… llamadme iluso, pero creí que quince años después, seríamos mejores…
Cuando naciste, Adriana, aquel país que te vio llegar parecía estar destinado a hacer un paso enfrente… pero lo curioso es que cuando vuelvas a ver la luz, reencarnada en una nueva Adriana, te encontrarás lo mismo que veían mis ojos hace media vida. Quiero pensar que los de ahora tenemos la oportunidad de hacer lo que no hicieron los de entonces, que volvemos a tener esa oportunidad, que podemos tomar la iniciativa. ¿Te apuntas?

Com ho diria jo? Complicat?
Sí. Vivim en un món complicat de definir. A vegades voldria que dir que és un món capriciós, però sovint em confonc i dic capciós (ja ho sé, ja ho sé, sé que és un joc de paraules ben absurd, però tant se val, me’l permetreu, oi?) que sembla haver estat creat amb l’objectiu d’eganyar-nos constantment.
Neva i tot s’atura. Plou i ens ofeguem. Enllà la terra tremola i aquí tremolem nosaltres quan ella ens recorda que ens pot sotmetre sense gaire esforç. Per descomptat pensem que la podem governar al nostre gust, però tot és mentida. Una bonica mentida que ens porta a sentir-nos els reis de l’univers mentre ens diem a nosaltres mateixos que som els més guapus (gràcies, gràcies!) de la galàxia ^^.
Ara bé, una cosa em pregunto… ningú s’adona de la inoperància dels que manen? ningú s’adona que -cada cop que la seva presència és requerida- no hi són? ningú s’adona que tenim uns polítics que fan pena? ningú s’atreveix a fer un pas endavant i dir allò que cantaven (fa anys) els Sau: Això es pot salvar!? Que això es pot salvar…
Va… en fi, no parlaré més de política, que el metge m’ho té prohibit… us deixo amb la segona part del relat que ja us vaig presentar fa una setmana i mitja… la tercera i definitiva, ben aviat… la resta del llibre (algun any d’aquests… o no… )
L’Adriana i jo us desitgem salut i sort…
1. Encara que creguis que això no és real (2a part)
L’home enarca les celles. La veu de la seva dona el desperta d’aquesta espècie de tràngol en el qual s’havia quedat ancorat.
- Ja saps que em costa.
- Portem mesos en aquest lloc i encara et costa adormir-te per les nits… et segueixes sentint un estrany?
- No és això. Saps que és més complicat. És tan sols… no entenc per què ho hem de fer això de dormir… no ho necessitem pas.
Treu la seva vella llibreta d’apunts i comença a anotar els seus pensaments. Dibuixa la cara de la dona de l’habitació del costat, la que ja torna a colpejar amb el capçal del seu llit la paret que els separa, provocant un lleuger grunyit de la que dorm al costat d’ell.
- Aquests dos sempre estan igual…
- Sí. Sempre.
Sospira. Hagués volgut somriure. Però d’haver-ho intentat tan sols hauria aconseguit un gest trist, trencat, patètic, un d’aquells gestos que es claven en les genives i es converteixen en una ganyota menyspreable.
Així que prefereix sospirar, és més fàcil, sospirar i observar a la seva dona, estesa sobre el llit, amb la camisa de dormir lleugerament descordada i lleugerament per damunt dels genolls. La seva tremolosa pell difícilment sembla capaç de suportar el pes del temps transcorregut. Enyora els dies que ja no tornaran.
- Vindràs al llit?
- Crec que no. Vull seguir prenent notes…
Ella remuga alguna cosa que ell és incapaç de desxifrar. Es gira d’esquenes a la dona i torna a fixar la seva mirada en els punts de llum de més enllà de la finestra. Cada vegada queden menys. La gent dorm. La vida se’n va apagant lentament. No succeeix res especial. Allà, just davant dels seus ulls, una jove parella encara segueix observant el mapa de la ciutat planejant els seus passos per a un demà que no tardarà a arribar, altres, uns pisos per damunt, estan quedant-se adormits enfront d’un televisor que no deixa d’irradiar imatges pretesament humorístiques gravades en qualsevol carrer d’aquella mateixa capital britànica.
Sí. Aquell món seu és millor que qualsevol altre. Així que es torna a amagar darrere de la cortina i deixa que la seva mirada s’impregni de la puresa d’aquesta nit en la qual la lluna segueix il·luminant l’impressionant edifici que l’acull, un petit món poblat d’ànimes.
És llavors quan un lleuger so metàl·lic l’adverteix de l’arribada d’aquell instant al qual s’ha hagut d’acostumar per força. Nerviós, observa la porta d’entrada de l’habitació. Un petit fil de llum va creixent conforme el so avança. Mira a la seva dona. La seva dona el mira a ell.
- Què hem de fer?
Ell baixa el cap i tanca els ulls. Observa al seu voltant. Li assenyala un petit racó just entre el minibar i la cortina de l’altra finestra que existeix en aquella habitació, la que dóna al carrer.
- Ja ho saps.
La dona s’aixeca del llit, es dirigeix veloç cap a aquell racó, s’oculta darrere de la cortina, apaga els seus ulls i es relaxa com ha fet tantes altres vegades.

Sabeu què?
Feia temps que no em dedicava a fer relats. Sí potser n’he escrit algun, molt puntualment i per acabar de donar-li forma a “Mosquitos de Invierno“, però em refereixo a que ja no era un hàbit literari -diguem-ne així- sostingut en la meva rutina creativa… vaja, en realitat era així fins fa uns mesos.
Perquè tot just després d’acabar la segona part de “Los Ángeles no deberían pecar” que no trigarà gaire en veure la llum, vaig decidir que abans d’escriure una altra novel·la, volia tornar a “mi“. Perquè aquest “mi” és el Xavi relatista que jo ja estava començant a enyorar… així va neixer un llibre que -vés per on- al final tampoc serà ben bé de relats… o sí, però no en el seu significat més habitual.
De totes formes, aquesta composició haurà d’esperar a veure la llum -si mai arriba a fer-ho ^^-.
Això sí, us deixo amb el primer lliurament del conte que obre aquesta novel·la relatada que m’ha quedat… tot aquest conte, aquest “Encara que creguis que això no és real” us el penjaré aquí, la resta del llibre? el descobrireu si els publico algun dia… i si el compreu… (que això és una altra història
)
Aquí va (i Adriana, perdona’m, però aquesta vegada no té res a veure amb tu…)
1. Encara que creguis que això no és real (1a part)
Et pot jurar que ho és. Et pot jurar que això és real. Tan real com la vida. Aquesta vida que, tal com li havien explicat centenars de vegades, supera la ficció en totes les seves facetes. Sí, encara que creguis que això no és real, ho és. Tan real com aquesta finestra que brilla enmig de la foscor, com els gemecs que es filtren a través d’un primíssim mur colpejat per dos amants insaciables i incansables, tan real com el silenci que en ocasions apaivaga la seva ment, o com la resplendor d’una lluna que no hauria de ser tan gran en una nit com aquella.
Sigui com sigui. Ell et pot jurar que això és real. Ho sent en la seva pell, aquesta pell que s’eriça quan els seus ulls es perden en la nit i es retroben en retines desconegudes. Ho sent en la seva ment que dibuixa unes històries amb veritats que no importen tant com ho importa la seva força. La seva força. El creador l’il·lumina des de d’alt de l’edifici, com un vell focus que il·lumina la ciutat que s’estén sota els seus peus, una ciutat mig adormida mig viva, potser cansada de contemplar la memòria oblidada dels anys que va ser esplendorosa. Però això, a ell, li sembla una banalitat.
- Perquè sé que segueix sent real.
La seva veu es difumina lentament en l’espessa cortina que l’oculta de la llum. La seva figura es dissimula perfectament i es converteix en un imperceptible perfil invisible a ulls de qualsevol mirada que vulgui descobrir-lo. Més enllà, el sotragueig contra el mur que subjecta el pesat i recarregat capçal del seu llit ha perdut intensitat. En qualsevol moment s’aturaran. Ella s’acostarà a la finestra. Precisament a aquella finestra que queda a tan sols uns pocs centímetres de seva. S’asseurà a prop. Traurà un cigarro del paquet i el fumarà lentament. L’assaborirà com si fos la última vegada en la seva vida que ho anés a fer. Deixarà que el vermell del seu carmí s’imprimeixi en el paper blanc mentre la seva mirada es perd més enllà d’aquesta nit.
Serà real. Serà tan real que ell tornarà a sentir aquell nus a l’estómac mentre observa la foscor als ulls d’aquesta dona i el gest de dolça placidesa en la seva cara.
I, com passa tan sovint aquelles últimes nits, la seva parella s’acostarà sigil·losament, esperarà, carregat d’una infinita paciència, que finalitzi el cigarret, somriurà, li xiuxiuejarà quelcom a cau d’oïda, sigui el que sigui la farà somriure, la posarà dreta, la recolzarà en la finestra, els seus pits tocaran el vidre gèlid d ‘aquella nit d’hivern al temps que la seva pell s’omplirà de petites gotes de suor i el seu pubis, delicat, s’inclinarà lleugerament cap enrere. I tot mentre ell, torna a prendre-la, aquesta vegada subjectant-la per la cintura, agafant la seva rossa cabellera i besant la salada nuca d’aquella dona que farà que els seus panteixos posseeixin, de nou, el silenci.
Ell s’apartarà lleugerament de la finestra. Però no ho farà fins que els amants es tornin a dirigir cap al seu llit i converteixin de nou aquell estret mur entre els seus dos mons, en una realitat palpable, auditiva, certa. Somriurà a la foscor. Somriurà a la fràgil soledat de la seva ànima. Les gotes de llum que es filtren en la seva retina i s’imprimeixen en la seva ment quedaran com simples records de tot el que va tenir, però també de tot el que va desitjar posseir. És curiós. Aquesta és la seva única certesa, allò al que es pot aferrar, allò que copeja la seva consciència. És curiós, sí, però també és real.
- Te’n vas a dormir?
